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FIB 2011, el reencuentro

julio 23, 2011

Cuando vuelves del Festival Internacional de Benicàssim dejando atrás cuatro días seguidos de conciertos y comentas que estabas en otro mundo, que estás triste por haber vuelto a la realidad y que tardarás una semana en recuperarte, la gente que nunca ha estado no puede creerte.

El FIB es el festival por excelencia. Si bien ha pasado a ser más mainstream porque se ha incrementado el número de asistentes y porque el público ha pasado a ser mayoritariamente inglés, el cartel sigue estando a la altura. Este año quizás no hubo tantos grupos medianos pero por otro lado tampoco sufrimos tantas solapaciones.

Jueves 14

La primera sorpresa del festival fue la inglesa Anna Calvi tocando en el FIB Club con el sol bochornoso de las siete de la tarde. Una voz potente y temas tan fuertes como ‘Desire‘ o ‘Blackout‘ dejaron boquiabiertos a más de uno. Enganchó de tal manera que costó moverse al Escenario Maravillas para comprobar que Russian Red estuvo mucho mejor que hacía dos años. También las canciones de su nuevo disco, algo menos lentas, dan más pie a que puedan disfrutarse en festivales. Y como la gran polémica del FIB era la actuación de Julieta Venegas, fuimos a comprobar cómo la mayoría de gente se dejó de prejuicios y cantaron temas tan radiados como ‘Limón y Sal‘.

Por la noche decidimos ver a Crystal Fighters. Por ser de aquellos grupos que conoces una canción que te encanta y que más allá de ésta no pasas. En concierto ‘At Home‘ perdió fuerza pero las demás ganaron consistencia gracias en parte a la entrega del público que bailó y saltó sin parar.

Viernes 15

El viernes fue llegar a tiempo para escuchar ‘Prometo hacerte daño‘ de Nudozurdo e ir al Escenario Maravillas para ver cómo Brandon Flowers se olvidaba de las guitarras de The Killers y destrozaba ‘Mr. Brightside’. Por la noche pudimos bailar ‘I wish that I could see you soon‘, el tema más veraniego de Herman Düne que acabará por hacerse pesado por culpa del spot televisivo. Elbow, como hicieron hace dos años, tuvieron el lujo de que todo el público corease ‘One day like This‘, uno de sus mejores temas y que pertenece a su penúltimo álbum. En 2009 fue el primer concierto que fui sola. Esta vez, por suerte, estuve acompañada y fue otro de los conciertos difíciles de olvidar. Los ingleses ayudaron a crear ambiente y por mucho que se les critique, tiren cerveza al público, o se pongan disfraces imposibles y ridículos, viven los conciertos al máximo. De la tranquilidad de los ingleses al rock de Strokes. Me dejaron mal sabor de boca. Ya les había visto en 2006 pero esta vez no hicieron bis, no había química entre los integrantes y se fueron casi sin despedirse. Únicamente fue memorable porque pudimos bailar y cantar sus “míticas” como ‘Reptilia‘ o ‘Last Nite‘. Poco más, Julian Casablancas se olvidó alguna vez de la letra y no se quitó ni las gafas de sol.

Sábado 16

El mejor día en todos los sentidos. Soy de las que pienso que un concierto se disfruta o no dependiendo de la compañía. Y el sábado no me sentí rara cuando bailé y canté con Lori Meyers. A pesar de que su último disco no es tan potente, canciones como ‘Mi Realidad‘ acaban siendo “temazos” en directo y acabas preguntándote por qué gritas algunas de sus letras “cursis”. Fue uno de los mejores conciertos del festival. Acertaron con las canciones y no hubo ni un sólo momento en que bajara la intensidad. Incluso con ‘Tokio ya no nos quiere‘ y ‘Luciérnagas y mariposas‘ crearon un ambiente impresionante con público español e internacional.

Otros de los imprescindibles fueron Mumford and Sons.  “Piel de gallina” al poder escuchar en el Maravillas, The Cave, White Blank Page o hasta Thistle & Weeds que tiene un final de banda sonora. También pudimos escuchar algunas nuevas de su próximo álbum y que siguen el estilo de ‘Sigh no more’. Del romanticismo depresivo a otro de los platos fuertes, Arctic Monkeys. Su última actuación en Barcelona me decepcionó y no iba muy entusiasmada pero poco tardaron en hacerme ver que en directo han crecido y madurado. Supongo que guardo un muy buen recuerdo porque acabaron el bis con ‘505‘ y ‘Fluorescent Adolescent‘, dos de mis favoritas y que las nuevas como ‘Don’t sit down ‘cause I’ve moved your chair‘ suenan bastante bien en directo. Después Primal Scream, a veces algo aburridos y a veces con una intensidad tan fuerte en canciones como ‘Country Girl‘ que pocas fuerzas quedaron para DJ Amable. Pero el esfuerzo merecía la pena y entre un “vámonos ya a dormir que no puedo más” y “espera que esto es un temazo” acabamos volviendo a bailar las mismas canciones que sonaron y sonarían en el festival y otras como las de Two Door Cinema Club, Phoenix o  The Vaccines.

Domingo 16

Empezó la tarde con un viento amenazador que me recordó al vendaval del 2009 cuando cancelaron a Kings of Leon. Así que pasé toda la tarde con cara de preocupación por si también esta vez anulaban los conciertos. Mi tarde la abrieron The Joy Formidable, en un concierto potente, sobretodo por el batería y las ganas del grupo. Hasta ellos se sorprendieron de que hubiesen españoles entre el público.

Por culpa del viento Noah and The Whale no sonaron del todo bien, pero tenía muchas ganas de escuchar las canciones de su último disco, como ‘LIFEGOESON‘ o ‘Waiting for my chance to come‘, ideales para llenar el escenario grande. Y otros que sorprendieron fueron Portishead. La voz y personalidad de Beth Gibbons hicieron de ese concierto algo mágico y nos permitió trasladarnos a otra realidad. Si bien no estábamos acostumbrados a un concierto tan tranquilo para ese horario, fue la antesala del espectáculo que protagonizó Arcade Fire. Soy de las que me quedo más con el primer disco, ‘Funeral’, que con ‘The Suburbs’. Consiguen crear más simbiosis con el público cuando tocan ‘Wake Up’ o ‘Rebelion (Lies)’ que con ‘Rococo’. Lo mejor, para mí, fue acabar con ‘Sprawl II’, y quedarnos con la sensación de que tanto ellos como nosotros habíamos disfrutado muchísimo.

Extramusicalmente hablando, el FIB está mucho mejor organizado que, por ejemplo, el Primavera Sound. No hay tantas colas, los escenarios no están lejos unos de otros y el público se entrega y conoce a los grupos. El fallo, como muchas otras veces, es la cobertura. Los sms llegaban al día siguiente y los mensajes de Whatsapp o los tweets iban a algún universo paralelo. Era todo un acontecimiento o cosas del destino si finalmente te encontrabas con alguien.

Sin duda lo peor del FIB es salir del recinto el último día con cara de pena e ir pensando en todas las anécdotas y recuerdos que te llevas a casa. Y en un festival lo que más cuenta es la música, los conciertos o la organización pero también las experiencias y con quién las disfrutas. Yo tuve la suerte de ir con gente que también vive la música, que no tienen vergüenza en bailar, cantar, saltar y que se emocionan como yo. Así que por toda esa gente con la que fui y con la que me encontré y por el cartel, que como todos acabamos diciendo “no estaba nada mal” fue un gran festival. Ahora toca esperar con ganas las primeras confirmaciones para el año que viene.

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One Comment leave one →
  1. septiembre 5, 2011 8:25 pm

    Hola Sara! Acabo de descobrir aquest teu blog. Té molt bona pinta! Felicitats! (una bona recomanació Two lovers…). Salut!

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