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Vacaciones y refugio audiovisual

agosto 25, 2013

A quienes nos cansa la playa y no podemos estar el mes entero fuera del país por motivos económicos, quedarse en Barcelona durante una semana entera en pleno mes de agosto puede suponer un trauma o un alivio mental.

Es vivir en una ciudad que parece pre-apocalíptica porque muchos establecimientos están cerrados, los conciertos son inexistentes y la gente deambula alterada por el calor. Por otro lado, es una semana donde el horario lo marcas tú y te olvidas, por una vez al año, de esas jornadas maratonianas de llegar a casa pasadas las 8pm con la sensación de no tener tiempo ni para ti, ni para los tuyos y menos para la cultura. Agosto es el mes perfecto para recuperar todas esas cosas.

Lo mejor en agosto es refugiarse en el cine. Este verano, la mejor película que se ha estrenado (juicio de gusto y no de valor) ha sido À perdre la raison y la que podría haber sido un blockbuster redondo pero que se quedó en el intento, Elysium.

À perdre la raison

Una pareja feliz; Murielle (francesa) y Mounir (musulman) forman una familia bajo el mismo techo que el padre adoptivo de él. A partir de aquí, lo más fascinante es la evolución de Murielle. Una transformación sutil que va desde lo físico hasta lo mental y lo emocional. Conforme ella va cambiando, su alrededor también se ve alterado por su comportamiento. Cada personaje llega a un punto de saturación exhibiendo sus puntos de violencia, indiferencia o pena.

El dramatismo no es impuesto. El espectador no tiene la sensación de que la película le está dirigiendo hacia una emotividad artificial o remarcada. El dramatismo lo compone las miradas de los personajes, los diálogos y, por encima de todo, los elementos de atrezzo que juegan un papel fundamental al final de la película. Un vestido o un cuchillo son la representación simbólica del malestar mental de Murielle. Sin llegarse a explicar del todo, son elementos inquietantes y que pueden llegar a expresar lo que la película no llega a mostrar a través de las imágenes.

Una película que no pretende exponer la psicología de los personajes sino que nos muestra sus circunstancias y todo aquello que podría hacer desencadenar el desenlace. Es trabajo y decisión del espectador el intentar entrar o no en la mente de Mourielle e interpretar sus acciones y su decadente evolución.

Elysium

La idea principal podía dar hasta para una serie de varias temporadas. Hay dos mundos diferentes; una Tierra enferma y pobre y, por otro lado, una especie de satélite artificial girando alrededor de la Tierra con gente privilegiada.

Ese mundo donde sólo unos pocos pueden acceder parece sacado de un vecindario idílico estilo Desperate Housewives o The O.C. Es decir; piscinas, jardines, servicio y clase. Esa es la oportunidad que pierde la película, la de enseñar la rutina de esa gente, sus vidas, sus miedos y la tecnología que han desarrollado para poder vivir allí. Neill Blomkamp se centra demasiado en los problemas que hay en la Tierra para poder acceder a Elysium: persecuciones, peleas con robots, secuestros y una violencia sucia y gráfica.

El final, con escenas que empiezan con un excelente silencio deriva a secuencias que recuerdan demasiado a Gladiator. Esa fórmula de misticismo, moralismo, música y flores al viento. Por no hablar de los momentos Matrix a los que nos tienen acostumbrados ya casi todas las películas de acción/ciencia ficción.

DVD para recuperar temas pendientes

Además de los estrenos, el dvd se ha convertido en el salvador máximo de esos mediodías con altas temperaturas y humedad asfixiante. Un buen ejemplo ha sido Holy Motors, esa mezcla de belleza, fealdad, transgresión y simulacro para hacernos ver que el individuo necesita de todos esos conceptos estéticos para huir de su vida aburrida y buscar experiencias (amor, muerte, violencia o sexo) de forma desesperada y a cualquier precio.

Otro, más antiguo, Breakfast at Tiffany’s, una película donde el glamour es a nivel visual. Lo demás, es el concepto de amor líquido trasladado a otra época. Un amor cambiante, sin ataduras, temporal, sin emociones y sin la necesidad de crear vínculos. Igual que la sociedad actual.

Y antes de ir a dormir, un capítulo de alguna serie que se haya estrenado hace poco. Orange is the New Black para entrar en el mundo femenino y criminal desde el punto de vista humano con una dirección que juega con el espectador para que entre tanto en el drama como la comedia. The Bridge, por ver a Diane Kruger en la pequeña pantalla haciendo de detective sin sentimientos que investiga un crimen en la frontera de EUA y México y Broadchurch, una serie donde la acción transcurre en un pueblo inglés donde todos sus habitantes son sospechosos.

Las vacaciones en la ciudad están bien cuando uno puede evadirse gracias al mundo audiovisual pero, por encima de todo, porque puede tener tiempo para debatirlas, interpretarlas y digerirlas, que no consumirlas como podemos hacer durante los meses restantes del año.

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