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¿Las redes nos ayudan o nos destrozan?

noviembre 22, 2013

Nadie ha sido capaz de racionalizar y explicar qué tienen de bueno y malo las redes sociales. Todo el humo que se les vende a las marcas y la adicción que provoca en las personas a nivel personal genera diferentes comportamientos. Para cada caso hay un objetivo diferente; pueden ayudar o no a las marcas y destrozar o no nuestras relaciones. De todo, eso sí, puede extraerse algo bueno y algo mucho peor.

Gran ejercicio periodístico

Twitter es el mejor examen para un periodista. Es una frase que ha de tener ritmo y ha de resumir lo que queremos decir en 140 caracteres. Y si tiene un enlace y el objetivo es que la gente haga clic, debemos hacer un call to action indirecto si queremos ser más finos entre hashtags, menciones y favoritos. Hay periodistas y copies de agencias de publicidad que se dedican única y exclusivamente a sintetizar contenidos de forma llamativa.

Difusión de contenidos / Viralización

Las redes sociales han ayudado a generar visitas a las páginas web. Los medios de comunicación son los que mejor se han aprovechado de estas herramientas. Son inmediatas, como lo puede ser la radio. Ellos generan el contenido y corren por ser los primeros en publicarlos y difundirlos. Además, tienen la ayuda de los propios redactores quienes en sus perfiles personales empujan a la gente a leer sus artículos. Más visitas, más clics, más anunciantes.

En marcas es diferente. No se trata de difundir, sino de viralizar. Las redes sociales no son la principal fuente de visita a las webs. Los fans no quieren leer; puedes publicar el mejor de los artículos en nutrición, tecnología o belleza (dependiendo de la marca) que si no lo haces con una imagen bonita, no te van a hacer ni un like. De ahí a que Facebook pueda extraer la conclusión de que las imágenes son el formato que generan más engagement y por eso, muchas marcas han dejado de difundir contenidos de calidad para desviarse a fotos emocionales. Facebook les sirve para generar likes, shares y comments. Pero, ¿realmente esto ayuda a la marca? Estudios demuestran que hay casos en los que han permitido mejorar el equity de marca pero ¿no estaremos tratando a los fans de tontos? Una foto de un gato, un niño con una frase de empowerment puede generar hasta 1000 likes. ¿Y eso que tendrá que ver con la marca? Da igual, el objetivo es viralizar a pesar de que el vídeo o la imagen no contenga ninguna mención a la marca, ni siquiera un logo. Igual que muchas de las campañas más virales de este año. A veces es difícil saber qué nos están vendiendo pero ellos saben que va a dar de qué hablar.

Política de privacidad y bases legales

Las marcas han de tener mucho cuidado a nivel legal de lo que publican. No pueden dirigirse a los niños a pesar de que redes como Facebook son aptas para menores de 18. Y a nivel personal, la privacidad es el gran tema pendiente. ¿Podemos poner las fotos de nuestros hijos en Facebook o subirlas a Instagram? ¿Qué pueden hacer estas plataformas con ellas? I’m the One Who Ruined Facebook with All These Pictures of My Kids.

Nichos de conocimientos y territorios de marca

Lo mejor de las redes es que dan la oportunidad de conocerte a gente con las mismas inquietudes que tú. Si eres un asiduo de los conciertos tienes LastFm, si lo que te gusta es el cine puedes escribir pequeñas reseñas en Letterboxd y si no paras de leer puedes tener tu librería online en GoodReads.

Lo mismo pasa con las marcas. Cada una de ellas abarca un territorio diferente. Quizá ahora la gente ya no haga like a una marca porque le guste su servicio o producto sino porque está en un territorio que encuentra confortable y del que quiere saber más. Un ejemplo claro sería Red Bull. Seguramente la bebida no te guste pero si eres un amante de los deportes no podrás dejar de seguir su página de Facebook.

Relaciones vs cyberstalking

Las redes sociales son la mancha negra de algunas relaciones. El pasado está ahí y puede interaccionar siempre que quiera. Son pequeños inputs que nos recuerdan que todos tenemos baggages. Ya nos lo decían en How I Met Your Mother:  Everyone’s Got Baggage, sooner or later... Lo único es que ahora las redes nos lo pueden hacer recordar cada día.

Al pasado se suma el presente. Para las marcas los likes, el engagement, puede ser un KPI aunque todavía no tienen muy claro para qué les sirve. Para una persona es imposible saber qué significa un like o un comentario ya que no podemos ver los gestos ni las miradas. Todo se puede malinterpretar. ¿Quién no ha escuchado alguna conversación de ruptura por culpa de un like a quien no tocaba o un reply demasiado afectivo? La solución para muchos es el cyberstalking, el seguir a alguien de una forma enfermiza. Estar pendiente de lo que publican e incluso espiar con quién hablan. Espiar a nuestras parejas no sería la mejor forma de generar confianza, y si no se tiene, ¿a través del cyberstalking podemos saber cuál es nuestra pareja ideal en internet sin dar miedo?

Adicción y frustración

Igual que una marca intenta generar clics y engagement, un usuario en sus perfiles personales puede hacer lo mismo. Una marca si no tiene likes siempre podrá pagar para que el post se patrocine, y por lo tanto, llegue a más gente y las posibilidades de que alguien interaccione aumenten. Una persona no paga para que alguien le de al like. La nada puede provocar la misma frustración de cuando enlazas algo que has hecho tú (un post o un vídeo) y no obtienes respuesta por parte de tus seguidores. El autoestima puede bajar hasta el punto de borrar el tweet o incluso el post.

Delante de toda esta frustración de ver los éxitos ajenos, de tener una vida vacía en la realidad pero llena en el 2.0 nacen los trolls. ¿Existirían sin las redes sociales? Seguramente se habrán multiplicado gracias a ellas, porque ya estaban ahí, al acecho, pero igual que una marca tiene sus protocolos “against trolls”, una persona puede sentirse herida si alguien empieza a dejarle comentarios insistentemente atacando a sus contenidos o incluso a su persona. Y puede ser su peor pesadilla de la misma manera que lo es para una marca. Como decía Piers Morgan, lo mejor es corregir sus faltas para evitar que vuelvan.

Quizá estemos en el punto más alto de vida de las redes sociales, igual que la vida de un producto, que despega, se mantiene y baja hasta llegar a aterrizar. De momento, las marcas no saben calcular el ROI de las redes, las personas tampoco sabemos qué nos aportan realmente. ¿Seríamos más felices y tranquilos sin ellas? Seguro que sí.

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One Comment leave one →
  1. anonimo permalink
    junio 22, 2015 7:13 pm

    Yo no se para que emplea la gente las redes sociales yo uso Instagram para enseñar a la gente que tengo agregada y a quien quiera mirar mis fotos. No se trata de cuantos likes tenga, yo la uso como un medio para informar. Así como lo hacen los periodistas pero a través de las imágenes. Si estoy en un restaurante en Nueva York hago una foto al plato y digo donde esta ese restaurante por si alguien esté interesado en visitarlo. No uso fotos para exhibición y mucho menos para tener 3 mil seguidores diciendo lo guapa que soy. No necesito eso.

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